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antes de que comience la emocionante aventura de poner un pie detrás de otro en el suelo.. |
| Y
eso es lo que pasa diariamente en la BEBETECA, ese extraño lugar
en que
madres y padres, abuelos y abuelas, tíos
y tías. o “canguros” porqué no, junto a los
pequeños que están a su cuidado, “leen juntos”.
Y lo hacen con una
“lectura” mágicamente compartida que
parte del placer de dar y de recibir, de descifrar hileras de hormigas,
generalmente negras y apretadas, que se convierten en sonidos o
silencios, que
son caricias para las orejas y cosquillas en ese entendimiento, casi
virgen,
solo hollado por las canciones y arrullos que en brazos les han llegado a esos niños que
hace poco aún eran
bebés. - Este es papá - y una mano grande
ayuda a posarse a un dedo chiquito sobre
el dibujo en el que se ve a un señor, generalmente con bigote. -Y la abuela- y otro dedo se pasea
por el papel. - y mira un perro que
hace: !
Guau! !Guau! - y la gallina:! co-co-ro-co!... Y así gesto a gesto, palabra a
palabra, empieza a dibujarse para el
bebé ese recién estrenado mundo y, todo lo que le rodea adquiere sentido y existencia dentro del
libro. Y de esta manera, entrañablemente
sencilla y tierna, esa enseñanza, la de que
la vida está dormida en los libros esperando que la
despertemos, llega y
se queda. Luego vendrán los cuentos, historias
llegadas de ves a saber donde, que se convierten en las piedras, en los
cantos
rodados de nuestras vidas/río, y con ellos la astucia, la
generosidad, la
prudencia, el valor y muchas otras palabras de contenido tan amplio
como el
misterioso universo van a dejar su
significado en nuestras vidas/río y
a
marcar en ellas senderos invisibles por
los que caminar con seguridad. Y ahí estamos nosotros los
profesionales que trabajamos en las bibliotecas, bibliotecarios,
auxiliares y
también los conserjes, intentando cuidar esta cuna de la
lectura, la
BEBETECA, como si se tratara de
cualquier capazo, bressol, sebaska,
de mimbre, trenzado por sabias manos, capaz
de mecer y acoger a los que aún no son capaces de poner un pie
detrás de otro
en el suelo. Y ahí están las madres y padres,
abuelos y abuelas, tíos y tías o “canguros” porqué
no, con los pequeños que
están a su cuidado, con los que comparten este espacio lleno de paz, gozando del privilegio
de “leer juntos”. Pero la realidad es que ahí,
además de estos adultos que ya han
descubierto esta cuna que amorosamente y
profesionalmente les hemos preparado, están también algunos otros que
pasando de todo lo que les invita a gozar
de este privilegio se
saltan todas las normas de la
biblioteca e intentan
“olvidarse” de los pequeños que están a su
cargo. Adultos que con su actitud dicen
a sus niños que en la biblioteca todo
está permitido, saltar, gritar, tirar los libros por el suelo,
no respetar a
los demás, boicotear las horas del cuento y un largo
etcétera de los que ellos
seguro no son conscientes. Adultos que, delante de los amables
intentos de recolocarlos en el lugar que les corresponde, ofendidos,
disgustados, enfadados y en voz alta a veces contestan: - !No sé que de que vais
en
este lugar!- o con voz aún
más alta y ante la mirada atónita
de los que en silencio están sumergidos en “la lectura” replican: -Este lugar es
público
y por tanto yo tengo derecho
a estarme con mi niño. Y cualquier intento de razonar este
derecho, de ligarlo con los deberes intrínsecos que conlleva el
ejercerlo, es
una ardua tarea que agota y desespera al más coherente, creyente
y practicante
de los bibliotecarios. Y cuando eso pasa, en una Bebeteca
con más de 8 años de vida, en las que bastantes
niños llegan al difícil
reto de aprender a leer con más de
400
libros mirados y escuchados, gracias a sus padres y a la cuna de la
biblioteca,
es que algo no encaja. Una Bebeteca que és un servicio más
de una biblioteca en la que se ponen
cada día en práctica tres objetivos educativos 2- Ayudar a los niños, jóvenes y adultos a llegar a ser buenos lectores, capaces de escoger libros que les interesen y que este interés los conduzca a desear otros; induciéndoles a descubrir el gusto de leer en libertad. 3- Ayudar a los niños, jóvenes y adultos a adquirir unos hábitos de comportamiento específicos que los enriquecerán como personas y les facilitaran la integración en la comunidad, el país y el planeta en el que vivimos. Una biblioteca en la que existe: - Un "espacio familiar" mensual "La Taula Camilla" dedicado a la lectura, para los más pequeños y sus padres. -En la que se hacen visitas periódicas dirigidas a las guarderías y escuelas del pueblo que acogen a la mayoría de los pequeños usuarios. - En la que adultos y niños pueden viajar juntos con la imaginación durante las Bibliovacaciones y juntos también escuchar cuentos cada semana. - En la que viven una familia de osos que salieron de su cuento para leer en silencio y amorosamente unos en brazos de otros. - En la que gracias a un follet , al que se debe respetar por llevar en esa casa- suya, nuestra, de todos- más de 140 años, y a una bestia que contagia las ganas de leer " camuflandose en las palabras escritas en los libros y a un largo, largo, etcétera con el que que los profesionales que en ella trabajamos pretendemos ayudar a nuestros usuarios a llegar a una lectura íntimamente y libremente escogida y alegremente compartida. Entre todos hemos conseguido dar vida a un especial y mágico lugar en el que el espacio/tiempo real desaparece y en el que siempre hemos tenido presente que los "animadores a la lectura" son los propios niños que nos han llevado a trabajar en esa linea delicada que separa la realidad de la fantasía y que aprendiendo a escucharlos hemos descubierto nuevos caminos por los que llegar juntos a los libros. Y gracias a ellos, intentando afinar los oídos para escucharlos mejor y más tempranamente, nos llegaron los silenciosos mensajes de ojos abiertos y ruiditos inconfundibles de los bebés. Cuando uno hace ese repaso obligado surgen preguntas de amargo digerir. Primero hacia nuestro proceder:¿Tan mal lo hacemos? Y eso nos obliga ,intentando ser rigurosos, a repasar todos y cada uno de los pasos que nos han llevado a este proceder para luego entrever que como cualquier otro malentendido , ese también, puede surgir de una comunicación deficiente . ¿Estarán estos adultos suficientemente informados? ¿La información está formulada de una manera clara y entendedora? ¿Les llega en el momento oportuno? ¿Nuestro espacio contradice su utilización pacifica o induce al juego? ¿Son suficientes los mensajes subliminales, carteles, peluches etc. que ayudan a entender como utilizarlo? ¿Tenemos suficiente paciencia para comprender cada situación, para explicar una y otra vez nuestros objetivos? Para luego preguntarnos sobre su proceder: ¿Qué tienen esos adultos? ¿Porque "pasan"? ¿Porque les molesta que intentemos acompañarlos y ayudarlos si cabe en la tarea nada fácil de educar a sus hijos? ¿Es que no saben que las bibliotecas podemos también ejercer una función social y educativa además de la conservadora y la informativa? Los niños han cambiado, lógicamente debido a la sociedad y a los individuos que la formamos. Antes eran libres, entraban y salían de la biblioteca a su antojo, tanto que a veces teníamos que tranquilizar a los padres sobre la seriedad y buenas intenciones de lo que en la biblioteca sus hijos vivian, ahora van programados: hoy aquí, mañana allá...Están inquietos, hasta los más crecidos, no vienen cuando quieren sino cuando los traen. Y por tanto ya que han venido han de estarse el tiempo que el padre o la madre considere equiparable al esfuerzo y sacrificio que han hecho en traerlo a la biblioteca: - Si tenemos que regresar al cabo de 5 minutos de llegar,!Vaya gracia! Como podemos conseguir que los adultos que los tienen a su cargo entiendan: Que más vale la calidad que la cantidad. Que quien "manda" es el niño. Que las primeras dosis lógicamente han de ser muy ligeras. Que los niños han de disfrutar de la misma libertad que los adultos de poder leer, -"mirando y escuchando" en este caso- cuando, cuanto y como quieren. Que los adultos somos unos potentes transmisores y que por lo tanto, consecuentemente y coherentemente, hemos de ser responsables de lo que transmitimos; si ellos, en la biblioteca, los abandonan y se ponen de tertulia con las otras madres o padres ¿Que les están diciendo a los niños? Quizás una cosa parecida a: -!Que bien se está en la biblioteca de cháchara! Que no se trata de domesticar sino de educar. Que la lectura es un tándem en el que pedaleamos conjuntamente familia, escuela y biblioteca, en ese orden, que nunca nosotros ni la escuela podemos reemplazar ni ocupar la posición de privilegiode los padres que pueden llenar de voz, la primera hablada y cantarina, la segunda silenciosa y leída, la vida de sus hijos. Que "leer juntos" es una oportunidad única de establecer con sus hijos vínculos invisibles pero largos, dúctiles y duraderos. Y muchos otros Que más ... Quizás son demasiadas palabras, con demasiado significado, para comunicarlas de persona a persona en un momento critico. ¿Así que hacer? Solo nos queda buscar excusas creíbles que nos sirvan de consuelo: Era la primera vez que venian... No sabia a lo que venian... La próxima vez, si es que la hay, irá mejor. A lo mejor lo maduraran en casa... Quizás leerán este articulo... Y la vida llena de esperanzas, que se hacen, se deshacen, se renuevan... en la Bebeteca, como fuera de ella, continua Nota: Agradezco a la amable madre que me increpó hace pocos días con un "¿de que plan vais?" y por la fría mirada con la que me correspondió a mi "señora, eso no es un plan, es una linea de trabajo consciente y coherente que como profesionales desarrollamos desde hace más de 17 años" que me hicieron surgir esta reflexión que he intentado con voz discreta expresar en este papel. Hacia más de un año que P.N. me había pedido un articulo sobre la Bebeteca y yo sentía que ya lo había dicho todo y no podía escribir nada más. Ahora sé que nos queda a todos mucho camino por recorrer y mucho que compartir a través de encuentros, artículos , por teléfono, por e-mail ... y que vale la pena continuar haciendolo. Gracias pues, amable madre, por tu incomprensión. Otros artículos sobre nuestra Bebeteca y nuestra función educadora que pueden completar este: La función educadora de la biblioteca: Escardó i Bas, Mercè. "A la recerca del lector perdut". ITEM, núm 1, julio -diciembre 1987, p.p. 19-26. Escardó i Bas, Mercè. "IFLA¹93. Poster- session. La biblioteca infantil, burbujeante y transparente que educa a sus lectores" p.p. 22/25 PRIMERAS NOTICIAS. núm. 125 (mayo 1994) La Bebeteca: Escardó i Bas, Mercè. "Però els bebès també llegeixen?". GUIX. Separata 150, abril 1990, p.p. 20-21 Escardó i Bas, Mercè. "Bebeteca o quan la lectura és escoltar i mirar" IN-FÀN-CIA , núm. 77, marzo-abril 1994. Escardó i Bas, Mercè. "La Bebeteca, o cuando la lectura es mirar y escuchar" EDUCACiON Y BIBLIOTECA, núm. 46, abril 1994. Escardó i Bas, Mercè. "La familia y nosotros" p.p.209/214 CONGRESO D¹INFÀNCIA.Vol I. Educar de 0 a 6 B: Rosa Sensat, 1994 (Temas d¹in-fàn-ci-a) Kesselman, Gabriela. " ¿Bebés en las biblioteca? p.p.73/74 SER PADRES HOY. núm. 266( enero 1997) Escardó i Bas, Mercè. "Bebeteca" p.p.8/10 EDUCACIÓN Y BIBLIOTECA. núm.100 (abril 1999) |
